
Buenos Aires y San Pablo quedaron atrás en el camino. Ahora las luces dentro del avión se apagaron, el silencio que solo es quebrado por un zumbido constante de la turbinas. Este contexto me obliga a escribir mi primer post de este esperado viaje. Obviamente sedado por la ingesta de los alimentos, que cabe destacar fueron servidos por personas que llevan la amabilidad hasta un extremo que asusta un poco, voy intentar hacerlo. Tengo frente a mi un mini monitor incrustado en el asiento de adelante y dice que faltan 6 hs. 35min aproximadamente para llegar a destino, miro por la ventana y apenas puedo divisar el ala, cada cosa que estoy viendo, viviendo y sintiendo da ganas de comentarla con alguno de ustedes, por solo citar un ejemplo, hacer nuestro clásico código sonoro con la inspiración nasal para marcar una de las azafatas, a la mina que tengo al lado, o bien mi admiración por los objetos tecmológicos y comentar que buena que está la pantallita donde veo los datos del vuelo y hace un rato pude disfrutar un capítulo de los Simpsons mientras cenaba. Recién baje los videos a la notebook, esos que filme tan solo unas horas atrás en Ezeiza y me mataron (tengo que aflojar sino mi cráneo no va a soportar) Bueno dormiré un rato a la espera de llegar a tierras de rock (de Paul a Vicius)
No hay comentarios:
Publicar un comentario